
Encaramado en la costa norte de Saint-Barthélemy, a 4,8 kilómetros de Gustavia y a menos de diez minutos del aeropuerto de Saint-Jean, Pointe Milou es uno de los enclaves residenciales más exclusivos de la isla. Su terreno elevado —hasta 31 metros de altitud— ofrece vistas despejadas del mar Caribe y puestas de sol de una claridad excepcional. Las villas se asientan en la ladera entre densa vegetación tropical y acantilados rocosos. El barrio no cuenta con playa propia, lo que preserva su intimidad absoluta: la playa de Lorient, de 800 metros de arena blanca, se encuentra a cinco minutos en coche. El restaurante-cabaré Le Ti St-Barth, fundado en 1995, y el Hôtel Christopher, establecimiento de cinco estrellas, animan las veladas sin alterar la tranquilidad del sector. Pointe Milou es ideal para quienes buscan discreción, panorámicas del mar y proximidad a los servicios de Saint-Jean.
Por qué este barrio
- Vistas panorámicas despejadas del mar Caribe desde las terrazas y piscinas infinitas de las villas.
- Puestas de sol excepcionales en la ladera norte, orientada hacia el océano abierto.
- Playa de Lorient (800 m, arena blanca) a cinco minutos en coche; tiendas y restaurantes de Saint-Jean a diez minutos.
- Hôtel Christopher de cinco estrellas y el restaurante-cabaré Le Ti St-Barth (desde 1995) en el propio barrio.
- Aeropuerto de Saint-Jean a menos de diez minutos; Gustavia a 4,8 km.
Nuestras villas en Pointe Milou
Alquilar una villa en Pointe Milou: preguntas frecuentes
Pointe Milou no cuenta con playa propia: el barrio está construido sobre acantilados y colinas que dominan el mar. La playa de Lorient, de 800 metros de longitud, se encuentra a unos cinco minutos en coche.
Gustavia se encuentra a 4,8 kilómetros de Pointe Milou, lo que equivale a unos diez o quince minutos en coche según el tráfico. El aeropuerto de Saint-Jean es accesible en menos de diez minutos.
El barrio alberga el Hôtel Christopher, un establecimiento de cinco estrellas con vistas al océano, y Le Ti St-Barth, un restaurante-cabaré fundado el 25 de diciembre de 1995 por Carole Gruson, conocido por sus cenas-espectáculo y sus veladas hasta el amanecer.